Por Martín Ayusa, dirigente deportivo.-
El aspecto más positivo de la pandemia es la puesta en valor de la práctica del deporte. Las familias se dieron cuenta de la importancia que tiene en su día a día y en la formación de sus hijos. Nosotros, por ejemplo, lo vimos en los clubes de barrio. Cuando ya se había prolongado mucho la cuarentena, fueron los padres los que empezaron a pedirnos que habláramos con el Gobierno para que habilitara las actividades.
El mountain bike es una actividad que creció mucho: como los chicos no podían ir al club ni al gimnasio, salieron a pedalear. Pero no es sólo una cosa de los chicos. La cantidad de ciclistas impresiona. Y es porque mucha gente mayor se cansó de estar aburrida y compró una bici o buscó otra alternativa en el deporte.
Pero el mountain bike es particular porque no está vinculado a una matriz institucional. Por eso creo que el principal desafío para 2021 es abrir los clubes y atraer a los chicos. Hay que generar otra visión sobre los clubes porque son centrales para el desarrollo social y están menospreciados. A diferencia de lo que sucede en los países donde el deporte se practica en escuelas y universidades, la Argentina tiene una matriz deportiva institucional que ha permitido que el deporte atraviese todas las crisis económicas. Por eso es fundamental que el Estado les dé a los clubes la importancia que tienen y salga a rescatarlos.
El deporte es un generador de puestos de trabajo. En Tucumán para donde mirés hay un club, y en cada club hay muchas personas involucradas en hacerlo funcionar. Algunas de esas personas viven exclusivamente de eso y nadie podría negarles que el deporte es un generador de ingresos.